La verdad en el evangelio según San Juan

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La verdad es un termino, que según el contexto se podría decir atiende a distintos significados “Existen diversos conceptos de verdad, verdad metafísica, verdad científica, verdad procesal (en el campo de la justicia), verdad en la informaciónl...
LA VERDAD EN EL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN
Por: JUAN DAVID HENAO CUARTAS
Se podría analizar también verdad ética, la verdad histórica, e incluso la verdad del arte de la poesía y del mito. Nosotros hablaremos de la verdad religiosa y cristiana”[1] Con toda la profundidad y sentido que esta tiene, un breve paso por la Palabra de Dios y la tradición de la Iglesia pero principalmente profundizando en el Nuevo testamento; en el cuarto evangelio.
A pesar de la diferente semántica, en los distintos contextos, es evidente que la verdad pasa por crisis al enfrentarse a la modernidad y el relativismo, en todos sus expresiones la verdad se ve atacada y la verdad religiosa del cristianismo Católico no es la excepción “Según la justa observación de algunos autores contemporáneos, estamos atravesando hoy una crisis sobre el sentido de la verdad.”[2] El relativismo, la superficialidad, y algunas maneras de entender la ciencia son los principales enemigos de la claridad frente a la verdad, incluso el dogmatismo, y el fanatismo, ya que excluye algunos significados de verdad propios de un contexto.
En este caso nos corresponde analizar la verdad, en la religión Cristiana, en la palabra de Dios, la tradición de la Iglesia y principalmente en el evangelio de Juan. El cristianismo tiene su propio significado de verdad en términos trascendentes “La verdad cristiana es la divina revelación que se nos a comunicado en Jesucristo y que constituye para los cristianos la norma de vida y la fuente de santificación”[3] A su vez la Iglesia ofrece expresiones que dan significado a la verdad cristiana “La verdad esta presentada en el concilio Vaticano II como la manifestación de Dios en la historia de salvación, manifestación que se realiza plenamente en la persona de Cristo.”[4]
Se puede dar inicio a la reflexión de este trabajo definiendo la verdad según la tradición bíblica, “El termino aleteia corresponde al hebreo emet cuyo sema central en firmeza, seguridad, significa verdad, fidelidad, lealtad.”[5] Es una definición básica de un diccionario exegético, pero que a la vez genera claridad y globalidad en el término.
En el Antiguo testamento con frecuencia se puede encontrar la verdad relacionada con la sabiduría; “Adquiere la verdad y no la vendas: la sabiduría, la instrucción, la inteligencia.” (Proverbios 23, 23) mientras que “en el NT ateleia significa en buena parte, en cuanto es un término teológicamente relevante la verdad revelada por Dios.”[6] Es Pues la verdad la revelación de Dios; es una verdad que viene de Dios, es revelada por Dios y fecunda este mundo, una verdad que se muestra en toda su plenitud, en todo su esplendor en la persona de Cristo “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6).
Es por esto que a lo largo de la historia cristiana se ha consolidado la verdad como Dios que se da a conocer en Jesucristo nuestro Señor “Para la tradición cristiana es pues obvio que la verdad es la divina revelación, la verdadera fe, la doctrina del evangelio predicada por la Iglesia”[7] Diferente a la verdad en el pensamiento griego, en donde se distancia su significado al del evangelio; “Para San Juan la vida en la verdad es una vida a la luz de Cristo mas que cualquier otro autor del nuevo testamento, insiste él en el papel de la verdad en la vida de los creyentes, la verdad no es para él como para el pensamiento griego, un objeto de pura contemplación intelectual, sino el principio fundamental de la moral cristiana, de la transformación y de la renovación del hombre.”[8] La verdad es la que transforma al ser humano, lo llama a ser lo que verdaderamente esta en el plan de Dios, lo invita a cumplir con aquello para lo que fue hecho: de allí la frase máxima de Santa Teresa “la humildad es la verdad”; humildad: humus; tierra; adama; Adán; hombre, el llamado del hombre es a la verdad, al proyecto de Dios, al verdadero hombre, al proyecto de humanidad al que estamos llamados por Dios en Jesús. “La verdad cristiana es una invitación al hombre a participar en la vida de Dios”[9] A seguir al modelo de humanidad referenciado en Jesucristo.
“La verdad se nos presenta en los escritos joánicos como un concepto tomado del lenguaje de la época y aplicado con flexibilidad, que sostiene y esclarece la teoría de la revelación salvífica en Jesucristo. Para Juan el concepto era adecuado con vistas a la teología bíblica de la revelación y en confrontación con la judía, aunque también era apto para ganarse a sus lectores helenísticos no judíos.”[10] Intenta realizar una resemantización atrayente del concepto en clave cristiana y presentando a Jesús como el conocedor, y dador de la verdad, inclusive como la verdad misma y el camino a ella.
“Es sin duda San Juan el autor que mas a profundizado el tema de la verdad y que ha hecho resaltar más intensamente su relación con el misterio de Cristo.”[11] La verdad en Juan nos lleva a la libertad “La verdad os hará libres” (Jn 8, 32) frase que a traspasado toda clase de culturas, tiempos y sabidurías, haciendo eco en los oídos y corazones de la humanidad, es cierto de manera especial en el cristianismo que la verdad nos libera del pecado, del desacierto, del vivir de espaldas a Dios, del no conocer el camino y estar condenados al fracaso “Conocer la verdad significa estar libre de hacer el pecado”[12] y a la vez “La verdad tiene un efecto directamente positivo, el de lograr que el hombre llegué a ser plenamente él mismo”[13] Cumpliendo por tanto con su vocación esencial. Dios como creador destina a sus criaturas, al hombre y ese sentido esa vocación, esa verdad de lo que es y esta llamado a ser el hombre se encuentra en la verdad revelada por Dios en Jesucristo nuestro Señor.
Por lo tanto lo opuesto a la verdad, al plan de Dios, a la revelación y a las obras de la verdad son la mentira, que lleva a la muerte al pecado a la destrucción del ser humano si la verdad nos libera del pecado y nos da libertad, la mentira y sus obras nos encadenan y llevan al mal, es decir si la verdad es principio de vida, la mentira es principio de muerte “Si la verdad es la realidad divina manifestada en el amor que da vida, la mentira es propia de los que no proceden de Dios sino del padre de la mentira, es la imagen de un dios que impide o disminuye la vida del hombre, la verdad es el Dios-amor el Padre que engendra hijos libres, comunicándoles su mismo Espíritu, la mentira es el Dios-temor que somete al hombre y lo mantiene en la condición de esclavo. La mentira somete al hombre en nombre de Dios, suprimiendo su libertad; al coartar la vida humana causa muerte”[14] La mentira es todo lo opuesto a Dios, lo que va en contra de la vida, de la plenitud y desarrollo humano, lo que esclaviza o coarta al ser humano, lo que impide que el obrar de Dios se desempeñe en la humanidad.
La verdad como revelación nos lleva a la libertad, ha actuar en el plan de Dios, en el proyecto de Dios, “de ese modo la verdad se convierte en guía de la realización existencial según la voluntad de Dios”[15] luz para los pasos del hombre, horizonte en el mapa de la vida, luz al final del camino.
Son muchos los textos en el evangelio de Juan que hablan de la verdad, o sus semejantes, verdadero, veraz, entre otros, de una manera especial, llaman la atención textos como el de Jesús ante Pilatos donde Jesús exclama “Respondió Jesús: «Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.” (Jn 18, 37) “La verdad que Jesús anuncia y encarna no procede de el mismo sino que nos remite a Dios En el dialogo con Pilato se presenta Jesús testigo de la verdad divina para eso nací yo y vine al mundo todo el que esta por la verdad me escucha… La verdad divina solo es accesible en el auto testimonio de Jesús”[16] Jesús es pues la verdad y anuncia la verdad, da testimonio de la verdad y el mismo la encarna, como revelación de Dios, como plan de Dios, como Dios que se da a conocer y se hace cercano, pero no todos eligen esa verdad, algunos la rechazan, no la aceptan, prefieren vivir en la oscuridad, en la mentira “algunos prefieren las tinieblas (Jn 1,11) “La verdad se abre y se revela a quien no se cierre ante ella, el carácter de apertura y revelación de la verdad se concibe activamente, Dios se da ha conocer”[17] “La verdad de Dios esta presente en Jesucristo, de tal modo que cuanta verdad y salvación busca el hombre la puede encontrar en él de forma plena, total y exclusiva.”[18]
Entre los muchos textos de Juan refiriéndose a la verdad “La mejor iniciación a la concepción joanea de verdad nos la ofrece la tercera parte del prologo Jn 1, 14-18 nos habla de la encarnación del logos en el unigénito Hijo de Dios. A este hijo hecho hombre le pertenece el señorío que el transcribe como gracia y verdad: El amor y la verdad se hicieron realidad en Jesucristo”[19]
Juan profundiza sin lugar a dudas más que cualquier otro libro de la Biblia en el misterio de la verdad revelado en Jesús, El evangelista nos muestra la verdad en Jesús y “cuando la verdad de Cristo vive en el corazón del hombre nos libera del pecado”[20] nos hace nuevas preturas y nos invita a participar de la vida en Dios. “La condición para conocer la verdad es atenerse al mensaje de Jesús”[21] Y unidos a el se da mucho fruto (Jn 15, 8)
A manera de Conclusión el evangelio de Juan recoge el significado de verdad y lo expresa como la revelación de Dios dada en Jesucristo, Dios que se da a conocer y muestra su rostro, Jesucristo como modelo de hombre y a la vez imagen de Dios. El evangelista utiliza el término a la vez de manera atractiva y evangelizadora frente a su contexto histórico, lo redefine en categorías cristianas y le da el valor trascendente de la divina revelación.


[1] De la Potterie, Ignace. La verdad de Jesús. Editorial Católica. Madrid 1979. Pág 4.
[2] Danieéou, J. La crise du sens de la vérité. Paris 1961. Pág. 146-162
[3]De la Potterie, Ignace. La verdad de Jesús. Editorial Católica. Madrid 1979. Pág 9
[4] De la Potterie, Ignace. La verdad de Jesús. Editorial Católica. Madrid 1979. Pág 10
[5] Mateos, Juan. Barreto, Juan. El Evangelio de San Juan. Ediciones Cristiandad. Madrid 1979. Pág. 1983
[6] Cf. Baltz, Horst y Schneider, Gerhard. Diccionario exegético del Nuevo Testamento. Vol. 2, Sígueme, Salamanca 1997. Pág. 174
[7] De la Potterie, Ignace. La verdad de Jesús. Editorial Católica. Madrid 1979. Pág 9
[8] De la Potterie, Ignace. La verdad de Jesús. Editorial Católica. Madrid 1979. Pág. 14
[9] De la Potterie, Ignace. La verdad de Jesús. Editorial Católica. Madrid 1979. Pág 11
[10] Schnackengurg, Rudolf. El evangelio de según San Juan. Editorial Herder. Barcelona. 1980. Pág. 280
[11] De la Potterie, Ignace. La verdad de Jesús. Editorial Católica. Madrid 1979. Pág 13
[12] Cf. Baltz, Horst y Schneider, Gerhard. Diccionario exegético del Nuevo Testamento. Vol. 2, Sígueme, Salamanca 1997. Pág. 178
[13] De la Potterie, Ignace. La verdad de Jesús. Editorial Católica. Madrid 1979. Pág. 15
[14] Mateos, Juan. Barreto, Juan. El Evangelio de San Juan. Ediciones Cristiandad. Madrid 1979. Pág. 1985
[15] Schnackengurg, Rudolf. El evangelio de según San Juan. Editorial Herder. Barcelona. 1980. Pág. 279
[16] Coenen, Lothar. Beyreuther, Erich. Bietenhard, Hans. Diccionario Teológico. Sígueme, Salamanca 1985. Pág. 339
[17] Cf. Baltz, Horst y Schneider, Gerhard. Diccionario exegético del Nuevo Testamento. Vol. 2, Sígueme, Salamanca 1997. Pág. 178
[18] Schnackengurg, Rudolf. El evangelio de según San Juan. Editorial Herder. Barcelona. 1980. Pág. 279
[19] Coenen, Lothar. Beyreuther, Erich. Bietenhard, Hans. Diccionario Teológico. Sígueme, Salamanca 1985. Pág. 339
[20] De la Potterie, Ignace. La verdad de Jesús. Editorial Católica. Madrid 1979. Pág. 15
[21] Mateos, Juan. Barreto, Juan. El Evangelio de San Juan. Ediciones Cristiandad. Madrid 1979. Pág. 1985
Última actualización el Miércoles, 07 de Noviembre de 2012 18:07
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