"Entonces dijo Dios"

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En el libro del Génesis nos narran la creación de lo existente, incluyendo al hombre  a través de la palabra de Dios «entonces Dios dijo» clave que...

  

Por: JUAN DAVID HENAO CUARTAS

 

 

 

1- La palabra creadora de Dios en el Génesis

 

 

 

Se repite en variadas ocasiones para cada acontecimiento creador, “Todo se va encadenando con una tranquila seguridad: Dijo Dios que así se haga. Y así se hizo. Vio Dios que aquello era bueno. Paso una mañana paso una tarde. Este estribillo causa una impresión extraordinaria, casi como si estuviéramos en un cuento de hadas; esperamos ver la varita mágica pero no hay mas misterio que la palabra divina.”[1] Es el medio creador de Dios, lleno de poder, de eficacia, de maravilla y al parecer su recurso favorito. “Esta palabra de creación es distinta de toda palabra humana, no esta vacía, (Dt 32, 47) (Is 55, 11) sino que es poderosa y llena de potencia creadora. Asimismo esta noción lleva implícita la idea de que el mundo depende por completo de Dios, es una creación de su voluntad y Dios es su Señor.”[2] El Pueblo de Israel en el libro del Génesis hace una confesión de fe, que podríamos llamar poética por la belleza con que se refiere a la eficacia de la Palabra de Dios, “Cuando solo existía Dios, el único Dios, éste dio principio, por la virtud omnipotente de su Palabra, a la morada del hombre los cielos y la tierra”[3]   

 

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.

Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz «día»,  y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.

Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.

Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue. Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien.

Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla  dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien. Y atardeció y amaneció: día tercero.

Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años; y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche,  y las estrellas; y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día cuarto.

Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.» Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien; y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.» Y atardeció y amaneció: día quinto.

Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue. Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.

Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en  las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.

Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»

Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo  árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento.

Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.

 

Concluyéronse, pues, los cielos y la tierra y todo su aparato, y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.

Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados.”[4] (Génesis 1, 1 – 2, 4a)

 

“Es natural proponer como fecha de composición de este himno el periodo de la dominación persa, o sea entre 450 el 300 a.C. En efecto aquel fue un tiempo de paz y de reflexión para Israel.”[5] La Palabra de Dios en el texto es la que crea, es la que da vida, permite la existencia de todo, se pronuncia el hágase y de inmediato es un hecho, es una realidad, Palabra que esta ligada a la existencia. “Queda claro que todo viene a la existencia por orden de Elohim, y todo es creado según un orden ascendente de dignidad, Elohim es anterior a la creación y todos los seres han recibido de él, el don de la existencia.”[6]

 

La palabra no es el único elemento que encontramos en el texto (Gn 1) también nos mencionan que «el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas» “Palabra y Espíritu serán como las dos manos de Dios, el Creador. Esto mismo afirma nuestro «creo en Dios»: el Espíritu habló por los profetas. Dios actúa por medio de su Palabra, portadora de sus voluntades.”[7] Y se encuentra también en el relato la expresión «hizo Dios». “La exegesis patrística a deducido de este relato, que habla de Dios y del Espíritu (o viento) divino y que implica a su palabra «dijo Dios» un anticipo del dogma de la Trinidad.”[8]  Pero en el contenido de esta investigación se profundizará en la Palabra de Dios desde las distintas expresiones del mismo Génesis: «Dijo Dios», «Llamó Dios», «Bendijo Dios», y entre ellas el énfasis en «Dijo Dios».  

 

Entre las obras y las palabras de Dios no existe diferencia; el decir de Dios de inmediato se convierte en una realidad, Dios crea por medio de su Palabra. Dios dice y las cosas existen. Diferente al caso de las palabras humanas, la Palabra Divina tiene absoluto poder, puede impactar la nada y permitir el ser «Dijo Dios hágase… y se hizo», influye en el desorden y genera orden «Apartó Dios la luz de la oscuridad», “Es una creación de orden dentro del caos.”[9] Del caos resulta la vida, todo por la obra de Dios, por medio de su Palabra que genera seguridad. “El autor bíblico nunca sugiere el más mínimo temor de una vuelta al caos, para él por el contrario, el mañana esta asegurado. El poema esta lleno de confianza, como lo subraya el estribillo: «Vio Dios que era bueno» el autor esta seguro de Dios, de lo que ha hecho y de lo que seguirá haciendo.”[10] Obra de Dios “como proceso todavía abierto, como proceso creador que se lleva a cabo en la realidad… la creación inicial apunta a la historia de la salvación y ambas apuntan por encima de si al reino de la gloria.”[11]

 

Dios se muestra en el relato con total dominio de la creación, en donde les asigna nombre «llamó Dios» da misión, regala funcionalidad a sus creaturas dentro del equilibrio y la dinámica de la creación, luego encontramos también la bendición «Después los bendijo Dios con estas palabras». Lo que indica la condición de creador en diferencia a la de creatura, Dios rige la existencia, Dios permite la vida, Dios es el creador, siempre existente “La noción de creación por la Palabra, salvaguarda la radical diferencia, que en cuanto al ser existe entre el Creador y la creatura.”[12] “«Dijo Dios» Con estas palabras se pone como una frontera entre Dios y su criatura, el mundo no es Dios.”[13]

 

 

2 – Con distintas expresiones interviene la Palabra de Dios en el texto del Génesis

 

- El Nombre «Llamó Dios», “el acto soberano de Dios que da nombre… Dios es rey y designa sus funciones…  les fija unos cometidos de los que no pueden salir pues no son mas que criaturas suyas”[14] El nombrar en el pueblo judío tiene un profundo significado que abarca el llamado, la misión, la vocación, el ser mismo de la criatura, su identidad, su realidad, la posibilidad de relación, la funcionalidad en la creación y por lo tanto el sentido y el proyecto de haber sido creado. “la creación no es generación sino llamada, vocación, Dios llama a las cosas al ser. El silencio que precedía subraya el milagro de la palabra que ahora resuena”[15]   

 

- La Bendición «Los Bendijo Dios», La aprobación de Dios, palabras que hacen bien. Que indican, que iluminan, que dan vida, que alientan; “Cuando Dios bendice al hombre pronuncia una palabra eficaz, otorga bienes”[16] En el libro del Génesis “Dios no creo al principio todos los animales individualmente sino solamente cabezas de especie, y lo mismo sucedió con los hombres, a esos animales y al hombre les infundió como una participación de su poder de crear: el poder de procrear. Tal dinamismo prodigioso se otorga en la bendición”[17] concepto que revela un sentido más amplio de la riqueza de la bendición de Dios. “la bendición no es principalmente entrega de dones sino entrega de poderes”[18]

 

- La creación «Dijo Dios», el decir de Dios es el inicio y a la vez el motor redactor de la realidad “«Dijo Dios» es el comienzo de una historia que no puede césar, desde el comienzo de nuestra historia Dios habla; la vida existe por llamada suya y sigue estando bajo su voz.”[19] La expresión de Dios, no es otra cosa distinta que la creación, que el dar vida y continuar su obra, cuando “Dios dice” de la nada surge la existencia y del caos surge la creación, el orden, la vida. “Así como Génesis 1 considera la palabra de Dios creadora de la naturaleza, el AT la reconoce también como creadora de la historia (Is 9,7; 55,10) (Jer 23,29) (1Re 2,27)”[20]  

 

En el texto de la creación del Génesis en diez ocasiones aparece «Dijo Dios»; “Por diez palabras fue creado el mundo (Talmud, Tratado de los Padres). La naturaleza, el mundo esta organizado por diez palabras. Lo mismo que toda la vida de la humanidad creyente, esta bajo la ley del Sinaí, ¡una ley en diez palabras!.”[21] Al leer los textos con atención se establece la diferencia entre  la expresión usada en el Génesis «y dijo Dios»  y la expresión del Éxodo «y habló Dios», lo que denota cierta distancia. “En general, el empleo de wayomer «y dijo Dios», corre parejo con la generosidad de Dios, mientras que wayedaber «y hablo Dios», expresa cierta severidad: así dirás (tomar) a la casa de Jacob, y proclamarás (taged) a los hijos de Israel (Ex 19,3). Rashi explica que tomar es una manera femenina, o sea dulce, de hablar –la casa de Jacob apunta a las mujeres-, mientras que taged es una palabra viril en boca del legislador que profiere también amenazas contra los hijos de Israel, a saber, los hombres.”[22] La tradición judía presta mucha atención a las palabras, busca en ellas revelar; símbolos, detalles, precisiones, que reflejen los misterios de la fe. “Cuando Dios creó el mundo era como una mujer que da vida. Cuando dio la ley era como un Padre que enseña a su hijo. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos comportamientos? Cuando la mujer da la vida a un hijo no espera nada de él a cambio, simplemente se encuentra feliz de que él esté allí. Cuando el Padre enseña a su hijo, espera un eco, espera ver a su hijo desarrollarse. Quiere verle conformarse a una enseñanza.”[23] Entonces de manera práctica “la diferencia entre wayomer «y dijo Dios» y wayedaber «y habló Dios», se podría decir que el primer termino designa el lenguaje de un creador generoso, y el segundo, el discurso penetrante de un legislador.”[24] El análisis del numero diez con valor cualitativo en la tradición judía continua, “Es el numero diez lo que manifiesta un mundo; el del  wayomer «y dijo Dios» lo mismo que el del  wayedaber «y habló Dios». Ahora bien, a este número diez corresponden, cuando la salida de Egipto, las diez plagas: son ellas las que realizan la transición… Es el paso de la liberalidad a la educación.”[25]        

 

Dios inicia con su Palabra su obra y continua a través de ella donándose a la humanidad, “La continuidad que existe entre Dios y su obra es la Palabra (Bonhoefer)”[26] Palabra de Dios que crea: «Dijo Dios»; que llama: vocación; asigna funciones al nombrar y regala sentido: «Llamó Dios»; aprueba, comparte su poder  y hace el bien: «Bendijo Dios».

 

 

3- La Palabra

 

La palabra (dabar) tiene un profundo significado en la tradición judeo-cristiana; “Dabar significa palabra, informe, mandato, pero también cosa, asunto… De esta doble estructura de dabar por la que significa palabra y cosa, se sigue que en la palabra siempre se contiene algo de la cosa, y que la cosa es accesible siempre solo por la palabra, con lo cual esta no puede ser separada de su contenido ni esta de la palabra.”[27] En todas las culturas las palabras están impregnadas de significados diferentes, según su historia, condición, religión y creencias “El dabar hebreo no es un logos en el sentido clásico de la lengua griega profana, es decir una palabra pensada, sino un hecho además de palabra y también como palabra el dabar designa; hace signo, anuncia y destina, compromete el futuro, no dice tanto lo que las cosas son cuanto aquello para lo que existen y para lo que serán, para indicar un nuevo destino una nueva historia.”[28]  El dabar hebreo expresa de inmediato, relación con lo trascendente, a diferencia de nuestra actual diversa interpretación de dicha palabra. “la expresión dabar sirve para transcribir la acción de Dios eficaz y creadora en relación con la creación (Gn 1) y con la naturaleza (Sal 29;33) La palabra profética de la promesa, configuradora de la historia, la palabra iluminadora de la alianza que se apodera del hombre, y la palabra creadora, que determina la naturaleza y su ordenación, integran conjuntamente la revelación de Dios en el AT.”[29]  Luego en el NT el evangelista Juan expresa:

 

“En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.”[30] (Juan 1, 1-15)

               

Palabra que es vital en toda la sagrada escritura y que cobra su significado pleno en el acontecimiento Cristo “El libro del Génesis dice: Al principio, al hablar de la creación que apareció fuera de Dios en el tiempo; pero Juan nos mostrará otras riquezas de ese principio (Jn 1,1) que para Dios no pasa. Pues Dios no esta sometido al tiempo, sino que vive en esa plenitud permanente que llamamos eternidad… Al principio Dios se proyecta en su hijo que es a la vez su imagen y su Palabra.(Col 1,15)(Heb 1,3)”[31] “El antiguo y el nuevo testamento no hacen otra cosa que describirnos el itinerario de la Palabra de Dios la cual crea el mundo (Gn 1), llama a Abraham y a Moisés, lleva a feliz cumplimiento la promesa de la tierra prometida, es dirigida a los profetas de Israel, toma rostro humano en Jesús de Nazaret (Jn 1,1), se difunde, crece, se afirma con fuerza, con la expansión de la Iglesia, regula el fin de este universo y el comienzo del mundo nuevo.”[32]

 

Sin duda la revelación Bíblica nos cuenta en definitiva la historia de la Palabra de Dios y la asimilación de esta palabra por los hombres, que nosotros los creyentes cristianos vemos su plenitud de expresión en la persona de Jesucristo. “La historia de la Biblia es la historia de la Palabra de Dios a los hombres: Dios que había hablado muchas veces ya en los tiempos antiguos y de diversas formas a nuestros padres por medio de los profetas últimamente en nuestros días nos ha hablado por medio de su Hijo (Hb 1 1-2)”[33]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

Berder, Michel ET AL. La pascua y el paso del mar. Verbo Divino, Navarra, 1998.

 

Biblia de Jerusalén. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1998, comentarios.

 

La Biblia Latinoamérica. San Pablo y Verbo Divino, Madrid y Estella, 1972, comentarios. 

 

Castel, Francois. Comienzos. Verbo Divino, Navarra, 1987.

 

Coenen, Lothar; Beyreuther, Erich; Bietenhard, Hans. Diccionario teológico del Nuevo testamento Vol. III. Sígueme, Salamanca, 1983.

 

Fernández, José Luis. La Biblia Digital, Madrid, 1995.

   

Ibáñez, Andrés. El libro del Génesis, Verbo Divino, 1999, Navarra, 1999.

 

Mannucci, Valerio. La Biblia como Palabra de Dios. Descleé De Brouwer, Bilbao 1995.  

 

Moltmann, Jürgen. El futuro de la creación, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1979.

 

Schökel, Luis Alonso. Meditaciones Bíblicas sobre la Eucaristía. Sal Terrae, Santander, 1986.

 

von Rad, Gerhard . El Libro del Génesis. Sígueme, Salamanca, 1977.



[1] Castel, Francois. Comienzos. Verbo Divino, Navarra, 1987. p 9

[2] von Rad, Gerhard . El Libro del Génesis. Sígueme, Salamanca, 1977. p 61

[3] Ibáñez, Andrés. El libro del Génesis, Verbo Divino, 1999, Navarra, 1999. p 16

[4] Fernández, José Luis. La Biblia Digital, Madrid, 1995.   

[5] Castel, Francois. Comienzos. Verbo Divino, Navarra, 1987. p 9

[6] Biblia de Jerusalén. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1998, comentario p.13

[7] La Biblia Latinoamérica. San Pablo y Verbo Divino, Madrid y Estella, 1972, comentario p.6 

[8] Biblia de Jerusalén. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1998, comentario p.13

[9] Moltmann, Jürgen. El futuro de la creación, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1979. p 152

[10] Castel, Francois. Comienzos. Verbo Divino, Navarra, 1987. p 9

[11] Moltmann, Jürgen. El futuro de la creación, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1979. p 150

[12] von Rad, Gerhard. El Libro del Génesis. Sígueme, Salamanca, 1977. p 61

[13] La Biblia Latinoamérica. San Pablo y Verbo Divino, Madrid y Estella, 1972, comentario p.6 

[14] Castel, Francois. Comienzos. Verbo Divino, Navarra, 1987. p 24

[15] Ibíd. p 21

[16] Schökel, Luis Alonso. Meditaciones Bíblicas sobre la Eucaristía. Sal Terrae, Santander, 1986. p 137

[17] Ibíd. p 141

[18] Ibíd. p 141

[19] Castel, Francois. Comienzos. Verbo Divino, Navarra, 1987. p 22

[20] von  Rad, Gerhard. El Libro del Génesis. Sígueme, Salamanca, 1977. p 61

[21] Castel, Francois. Comienzos. Verbo Divino, Navarra, 1987.  p 9

[22] Berder, Michel ET AL. La pascua y el paso del mar. Verbo Divino, Navarra, 1998. p 43

[23] Ibíd. p 44

[24] Ibíd. p 44

[25] Berder, Michel ET AL. La pascua y el paso del mar. Verbo Divino, Navarra, 1998. p 44

[26] von Rad, Gerhard . El Libro del Génesis. Sígueme, Salamanca, 1977. p 61

[27] Coenen, Lothar; Beyreuther, Erich; Bietenhard, Hans. Diccionario teológico del Nuevo testamento Vol. III. Sígueme, Salamanca, 1983. p 255

[28] Mannucci, Valerio. La Biblia como Palabra de Dios. Descleé De Brouwer, Bilbao 1995 p 49

[29] Coenen, Lothar; Beyreuther, Erich; Bietenhard, Hans. Diccionario teológico del Nuevo testamento Vol. III. Sígueme, Salamanca, 1983. p 255

[30] Fernández, José Luis. La Biblia Digital, Madrid, 1995.   

[31] La Biblia Latinoamérica. San Pablo y Verbo Divino, Madrid y Estella, 1972, comentario p.6

[32] Mannucci, Valerio. La Biblia como Palabra de Dios. Descleé De Brouwer, Bilbao 1995 p 17  

[33] Ibíd. p 17

Última actualización el Lunes, 28 de Marzo de 2011 13:24
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